NO TE CULPO

No son tus ojos. Es tu mirada

No es tu pelo. Es la forma en cómo lo colocas detrás de la oreja

No es tu boca. Son tus versos

No son tus labios. Es como besas

No son tus piernas. Son tus pasos

No es tu verdad. Es como piensas

No son tus dientes. Es;

Tu sonrisa.

– No eres tú. Soy yo

 

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Roc de Sant Gaietà. Roda de Berà. Tarragona

SI TE ESCRIBIERA UNA CANCIÓN

Sería esta;

– Y en la noche te encontré, despierta, de ojos enormes y mirada limpia.

Tú corriendo de puntillas por el pasillo, empapada y temblando de frío, cogiendote de brazos, hermosa. Sonríes y me provocas. Ganas de salir corriendo tras de ti, y caernos juntos sobre la cama deshecha. Te miro, te muerdes el labio, y me robas un beso.

Te colmo a cosquillas y te ríes a carcajadas. Se te ve tan feliz…

Parece todo tan perfecto, que por un segundo, temo.

Pero consigues volver a captar mi atención con un mordisco en la barbilla. Entrelazo mis dedos en tu pelo y me llevo con ellos, tu flequillo.

Me gusta verme reflejado en tus pupilas, que tanto brillan. Y reseguir con mis dedos, cada línea de tu cuerpo. Tu sonrisa, por ejemplo.

Y besarte cual comida se le presta a un ser hambriento.

El resto de la historia no la cuento. Es un secreto que solo conocen las estrellas.

Pregúntale a ellas entonces, por qué hoy te escribo canciones.

– Y en la noche te encontré, perdido entre las estrellas. Desperté con tus ojos enormes y mirada limpia, y apreté la almohada contra mí para seguir con mi sueño.

Volver a encontrarte y no dejar jamás de besarte.

Pregúntale a ellas entonces, por qué hoy te escribo canciones.

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CUANDO MI HORIZONTE ERES TÚ

Te miro el pelo mojado por el mar, secarse al viento.

Sentada en tu toalla, que por suerte se encuentra pegadita a la mía, puedo apreciar como amanece la sal en tu piel, con la suave brisa que ahora acaricia tu cuerpo.

Me encanta jugar a besarte. Primero en el hombro, el siguiente en tu cuello. Y ver lo bello de tu vello al erizarse.

Tú en silencio, admirando de frente el horizonte que te ofrece el mar. Apoyas tu cabeza en mí, y sonries sin disimular.

Justo aquí es donde quería llegar.

Respiro hondo tu perfume salado, y disfruto de esta sensación, que tú, el sol, y el mar, me acabáis de regalar.

– Y te siento hogar.

Un calor suave que baña nuestros cuerpos, se acaba mayo, y partes lejos.

(Qué cálido es mi mundo desde que estás aquí) – Pienso.

Por último te beso una vez más, para caerme de espaldas, y tumbado en la arena, con la vista perdida en este infinito cielo azul. Se me escapa una sonrisa.

Pensando en la suerte que tengo de estar vivo.

De estar vivo, (hoy) por ti.

 

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