SIBARITA, ¿YO?

Dulce miel de romero,
oler el aroma que desprende tu pelo.

Me crees sibarita, y no más lejos de la verdad, si por sibarita entendemos a alguien que se trata con mucho regalo y refinamiento.

Me crees sibarita, y sí.

Sibarita de los lujos de la vida.

Sibarita de los lujos, como verte caminar por el pasillo descalza.

Sibarita de tu sonrisa.
Sibarita de tu risa, de la brisa, de la magia de tu voz.
Del placer que me produce escucharte hablar. Y no menos del placer de hacerte callar,
con mi boca,
con tu boca.
Eso sí que es algo digno de admirar.

Del olor a café en un día gris,
de tu aroma,
de tus bromas,
de esperar ese momento para abrir ese Chablís.
Sibarita de tu elocuencia,
de mi impaciencia
por no aguantar un día más sin ti.

Sibarita de tu nariz,
tu respiración en mi cuello.

Sibarita de no poder controlar mi bello.

Sibarita de esos pequeños detalles,
que como estrellas en el cosmos
me convierten en digno admirador del universo que te envuelve.

Sibarita de entender que no hay mayor lujo,
que tenerte.

Y esto,
sibaritas,

es todo el lujo que quiero para mí.

eurofox
Eurofox. Aeroclub

ENTRE AMANECERES Y TÚ

Te esperaba como el que espera el alba llegar,
pensando en las cosas tan sencillas que nos hacen disfrutar.
Es curioso, pensaba en que me daba igual de dónde vienes, centrándome simplemente hacia dónde quieres caminar.
Y acompañarte (si me dejas) a perseguir el horizonte en el mar.

También pude reflexionar sobre los palos que nos había dado la vida.

Y, ¿sabes qué?
Que, si tienes miedo, no te preocupes.
Tenemos tiempo.
Que lo mejor está por llegar.

En el reflejo de mi copa, te creí aparecer por la espalda.
Pude sentir tu calor.
De no haber sido por tu perfume,
hubiera jurado que era la luz del sol
pero al notar tus manos tapando mis ojos,
y tu boca susurrarme al oído; -“¿Quién soy? Sólo pensé en meterme un largo trago de alcohol.

En ese preciso momento, dejé de pensar.
A partir de ese maravilloso instante,

me dejé llevar.

VINO

JUGANDO AL ESCONDITE POR LAS CALLES DE ROMA

Como en un cuento de hadas decidimos inventarnos nuestra historia, y viajar por las calles de la antigua Roma. Para recordarle a la ciudad, los rincones tan llenos de magia que tiene escondidos.

Y escondidos entre esos lugares, andábamos tú y yo jugando a escondernos entre caricias, besos y versos.

Besos que llevaban mucho tiempo esperando a ser dados. Versos que ya te había dicho sin tú saberlo.

Dijiste que puse el listón alto esa noche, y lo cierto es que sí. Más de uno hubiese dado lo que fuera por viajar de la mano contigo.

De leer las paredes, de tratar de averiguar el ‘porqué’ y el ‘cómo’, sin pretender el ‘qué’ ni el ‘cuando’.

Y no me malinterpretes si te digo esto,
ya que fuiste tú la que puso el broche a aquella noche.

-¿Próximo destino?

Luces y acción
Terraza Hotel Villa Emilia. Barcelona