LA ISLA ENCONTRADA

Soñé perderme en una isla contigo
de esas de abundantes bosques verdes,
y playas de arena fina y blanca.

Oh dios, Que bien te sentaba esa arena blanca pegada en tu fina piel morena.

Nubes de estorninos que nos recordaban el significado de la libertad.

Una isla rodeada por un inmenso mar.

Un bello mar de dudas.

Dudas que se disipaban con cada ola que te golpeaba por la espalda, y que te acercaban más a mí.

Se encontró el mar con tu pelo,
la luz del sol bañaba tu piel,
y mis manos cogían tu cintura
para llevarte contra mí con(como) el vaivén de las olas.

Desperté de aquel sueño
roto por los azotes del viento en nuestro balcón.
Y con aún legañas en los ojos,

me froté

para asegurarme que seguía soñando.

Mi sueño.

Mi utopía hecha verdad.

Y te vi amanecer,
igual que el sol de ayer.

Lindo ángel rozando entre sábanas mi piel.

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Vistas desde Roque Nublo. Gran Canaria.

ESA BOCA…

Y esa boca

Que no es poca,
saliva dulce me provoca.

Ese labio que es tan sabio,
que con tus dientes rozas.

Hoy mis manos,
con agravios

con mis dedos te tocan.

Deseo verte loca,
sonrisa de mayo, se me antoja.

Mi cabeza se desboca,
si te imagino sin ropa.

Y es que es poca mi derrota,

si con ella me provocas.

street art
Graffiti en una de las paredes del paseo de la playa de las Canteras. Gran Canaria.

NECESIDAD

La necesitaba igual que necesitan los pájaros alas para volar.

Abrí los ojos al despertar,
y te vi observándome amanecer.

Esa mirada.

Tan inocente que a la vez perspicaz.
Para dejarte llevar.
Para dejarte llevar con tus besos sobre mi piel,(tu piel)
pararse el mundo y navegar sobre un barco de papel.

La necesitaba igual que el horizonte necesita el mar.
A ese mar de dudas,
que se disipan con cada beso.

Con cada verso.

A ese mar tan nuestro
que se me ocurre un secuestro;
llevarte de la mano al cielo,
acariciando por el camino tu cuello,

sabor de suave y dulce terciopelo.

La necesitaba igual que necesito respirar.
De forma inconsciente, sin pensar.
Sin poderlo evitar.

Sin poder (querer) escapar.

La necesitaba de de tal forma,
que me hacía libre

Su libertad.

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Balcón del mediterráneo. Tarragona

TE SIENTO

Te pienso y te siento.

Te veo
de lejos,

y de repente doce de los músculos de mi cara se conjuran para hacerme sonreír. Tan inevitable como el respirar.
Tan inevitable como el respirarte y poner mi corazón a mil.

Involuntario. Fácil.

Y apretarte contra mí,
exprimirte,
exprimir tu aroma.

Respirarte y así poderte sentir,
y así sentir de nuevo lo que significa vivir.
Renacer de las cenizas,
de lo que fueron uñas postizas.

Y te toco para ver si eres cierta,
y aún así me cuesta creerlo.
Y es que ¿esa reacción tan dulce a mis caricias puede ser real?

Y es que te siento amable,
preciosa,
de trato fácil,
loable,
afable.
Dueña de las sonrisas generosas,
Mágica.

Linda de las pequeñas cosas.

Única. Hermosa.

calle
Villagarcía de la Torre. Badajoz