EXPLÍCAME

Y te miro, en eso que son mis pensamientos Y,

tienes una piel tan suave, que mis dedos suspiran por poder acariciarla.
Sentirla.
Notarla.

La brisa cálida de tu voz, como dulce calima que roza mi piel, hace que quiera saber más de ti. Que escucharte se convierta en lo único que quiera hacer.

A ver,
explícame tú, cómo esa sonrisa puede atraparme tanto. Que me tienes aquí con la cara boba, perdido en la luna de tus dientes,
reflejo del sol, luz de mis ojos al verte.

Que no lo sabes
pero temo;

¿Realmente un chico tan sencillo, tendría el poder de colarse en tus sueños?

A un paso de los treinta,

y no te miento si te digo, que me asusta dejar la puerta del armario entreabierta al acostarme para ir a dormir,
no sea que algún fantasma quiera venir a por mí.

A ver,
explícame tú,
que hago con esto.

Porque al parecer con mirarte no basta.

royal pavilion - charlesmanher

MI PIEL

Que ojos tan bonitos tiene,
parece que algo divino haya metido el cielo en ellos.
Es como mirar a un horizonte,
Puro,
Azul.

Y ese perfume, que se te mete hasta lo más profundo de la médula.

¿Habéis visto como se le mueve el pelo al caminar?

Siento celos de su cabello.
De ver cómo le roza la cara,
sus labios,
su sonrisa.

Suerte aliado de sus dedos,
que con ése tacto y delicadeza saben apartarlos de su piel.

(Mi piel).

Horizonte

ENVIDIA

Envidia.  Muero de envidia, sí.

Envidia de ver esa pareja (escena perfecta) en el aeropuerto de Sevilla. Envidia de ver como (él) se la come con los ojos, y como ella le corresponde con un mordisco en el labio.

Muero de envidia, sí.

Envidia de ver como le roza con los dedos la cintura, mientras ella hace lo propio en el rostro de él. Muero de envidia, de la complicidad absoluta de comerse a escasos palmos, sin siquiera abrir la boca.

Envidia de ver como se han tomado la licencia de parar el mundo para bajarse un rato,

y perderse juntos a navegar. A navegar en su propio universo.

Envidia de ser atónito espectador, por haberme bajado en la misma estación. Sin pretensión, pero en la parada equivocada; La de la envidia y la sumisión.

La perdición de imaginarnos a ti y a mí haciendo lo mismo,

y que otros se murieran de envidia por nosotros.

-Mira el cabrón como le toca el pelo. –

Hace que a ella se le ponga carita de cordero y, que sus ojos se vean como dos lunas.
Que manera de decirse tanto, sin pronunciar siquiera una sola palabra. Lo máximo que utilizan sus bocas, es para morderse el uno al otro.
Y eso sí que da envidia.

Envidia de amor.

aeropuerto

WHATSAPP

Y entras en su ‘WhatsApp’  para ver su foto de perfil una vez más.
Y ves que es la chica más guapa del barrio.

Es adorable.

Y piensas; ojalá…

Que guapa es, menudo encanto.

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LINDA BRISA, TU MIRADA

Y naufragar en tu mirada igual que lo haría un barco al fracasar en el mar.
Con toda la fuerza y el peso de mis deseos.
Dejándome llevar.
Ir a la deriva, perdido, empujado por los vientos cálidos que me baten tus ojos al pestañear.

Y naufragar.
Hundiéndome hasta lo más profundo de ti en mí.
Intentando averiguar tus inquietudes,
lo que te hace feliz (lo que me hace feliz).

Y regresar a la superficie.
Y respirar.
Respirárte a bocanadas, con la euforia contenida.
Atento como un niño,
impaciente.
Intentando parecer elocuente.

Y por favor que no se me note la cara que pongo al suspirar.

Al suspirárte.

TE ESCRIBIRÉ

Te escribiría tantas cosas, que igual prefiero guardármelas para mí.
No sé si quiera si esa sonrisa me la dedicas solo a mí.

Te escribiría, describiría, en las miles de hojas que el otoño despoja. Pero igual, me las guardo para mí, no sea que las leas y corras.

Recorrería el puntero de este bolígrafo en tantas letras que podrían definirte, que igual lo haría con mis dedos sobre tu cuerpo. Y así, con la punta de mis dedos sobre tu piel, escribirte una historia sin fin.
Por lo pronto esperaré. Atento. Te observaré. Contaré las veces que miras al suelo, como el que evita sonrojarse. Contaré tus suspiros, tus carcajadas, los días en la cocina mirando hacia la ventana, olor a café y sabor de mermelada.

Contemplaré. Contemplaré como la brisa del mar roza tu cara, y te mece el pelo.

Y esperaré, para ver si esa sonrisa que hace de faro para almas perdidas,

me la dedicas solo mí.

SOÑAR, DULCE HOGAR

Y seguir soñando,
de aquella manera boba,
sonrisa de abril.
Buscando la gloria, encontrada en ti.

Soñándote
el pelo,
tu risa,
y tus ganas de vivir.

Querer
abrazarte,
sentirte,
notarte.

Oler tu perfume con tan solo cerrar los ojos.
Respirarte y,
al abrirlos,
descubrir que no estás aquí.

No importa,
soy feliz.

Feliz de tenerte siempre que yo lo quiero.
Porque soñar es gratis,
y puedo pedir,
repetir.

Me permito el lujo de soñarte,
que para lo demás ya tengo el dormir.

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