VOY A A”M’ARTE'”

Voy a conquistarte
como lo hicieron los antiguos ejércitos
de emperadores,

Desearte como como deseaban ellos
el oro y las obras de arte,

Voy a besarte
como los imperios colonizadores,
cartografiando los mares y montes de tu cuerpo

Dibujándolos en mi memoria
con los recuerdos inolvidables de tu sudor,

tu olor,

tu placer

tu dolor.

Esculpir(te)un monumento
en honor a los dioses de marte.

Por estar aquí
y conmigo

quedarte.

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-Hogar-

¿ME VES?

Encuéntrame,

sigue las pisadas que dejé como migas

restos de mi corazón.
Abrázame cuando notes a mi cuerpo entre temblores pidiendo un poco de calor.

Encuéntrame
que yo me dejo buscar.

Quedamos a la hora de los sueños,
en la esquina de los besos

donde se hacen realidad.

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Engolasters. Andorra

SOÑAR ES DE MAYORES

Y si te robo un beso,
cogido a tu mano

te sigo y,
vivo me siento
en un barco
naufragamos juntos en destino

y, te digo;
viajemos juntos al olvido,
algún paraíso aún desconocido.

Tumbarte y dormirme en tu ombligo,
sentir(te) todo lo que digo
e irnos para siempre
abrazados entre calimas de desiertas islas,
soñando lo vivido.

Emborracharnos de suspiros
y escupirnos las mariposas
que en exceso consentimos.

Y si te robo un beso,
y no abres los ojos jamás,
y te quedas en mi sueño,
este que te digo,
para no despertar y que nadie nos quite
lo vivido.

– Quédate conmigo.

 

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Tarragona.

POR LAS CALLES DE PARÍS

Tras tus pasos una canción a ritmo de París,
un contrabajo que ondula tus pasos,
y un violín que mueve tu pelo con gracia al caminar.

Vas por la calle cantándole al mundo tus ganas de vivir,
sonando la melodía de lo que andas soñando.

Guiñando a la vida,
pestañas que parecen dos platillos chasquear.

Te comes el mundo,
te comes París.
Y, de un salto te subes a la Torre Eiffel para colgarte de ella y admirar más allá de Sacre Coeur Y contagiar a ritmo de amor todo aquello que tus ojos ven.

Se te cayó la sonrisa por Trocadero
y la fuimos a buscar por las calles de Pigalle.

Ves en las calles partituras,
y es que eres pura música.

Sonando y soñando sólo tienen una letra que cambia totalmente el significado,
y es que sonando y soñando es lo que me pasa a mí contigo,
que sueño contigo al escuchar tu voz.

 

Vista de Sacre Coeur desde la Torre Eiffel

 

LLUEVE

Llueve, y el recuerdo entre tus sabanas me
puede.

Puede
que me pierda en la nube que sube del café por las mañanas,
mientras,
en mi mente veo proyectadas imágenes de aquel día
antes de subir a aquel avión, y,
entre lágrimas
marcharas.

Duelen,
las horas del reloj clavadas
pensando en ti de madrugada.

Suele
pasar el tiempo y que no te vayas.

Tienes alevosía en tu sonrisa,
y yo el poder cabizbajo
esperando el momento para saltar
a comerme la vida.

MI LUZ

Me iluminaste con tus dedos al nacer, acariciándome con el cuidado que sólo una madre sabe dar a tan frágil ser.

No eres consciente,

tanto poder acunado en tus manos, un trozo de ti,
mujer.
Un pedazo de tu ser, que te colmará de vida

en cada noche,
en cada atardecer,
en cada luz de un nuevo amanecer.

Ese saber hacer, ese renacer.

Esa entidad que estará vigilando cada paso,
cada torpe paso.

Que la vida, no es más que descubrir la resiliencia que hay dentro de nosotros mismos.

De mirar atrás y,

sonreír.

De la mano de la vida,
de la luz de la que algún día,
estuvo a nuestro lado cuando aprendimos a caminar.

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Pintura de Victor Mimbrero. Villagarcía de la Torre

NAUFRÁGAME 

Naufrágame como lo hizo el amor al azar,

enterrándome en lo más profundo de tu ser.

Envuélveme en las velas, en las sedas de tu piel.
En tus noches en vela.

Empújame, junto al terciopelo de tu voz y,
erízame en susurros, los brazos y el corazón.
Abrázame en esta incerteza, que un día nos cambió la razón.

Y sin razón,

Bésame,

Hasta naufragarme en tus deseos de amor.

 

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Playa de Coma-ruga

“HOLA”

Es curioso que, te miro

y no soy capaz de advertirte ni un “hola”.
Como intuyendo la capacidad de predecir como terminará todo.
¿Cómo prevenirse de un desenlace aún no escrito?
Como si hubiese un destino encuadernado.
Como sin querer arriesgarse a saber que tiene fecha de caducidad.

Y ni siquiera te conozco,

pero me gustas lo suficiente como para

creer no merecer
hacernos daño.

wp-1477852411014.jpg.

LO TENÍA TODO

No tenía un gran barco,
ni una vanidad descapotable.

Tenía algo que pocos tienen.

Con sólo una mirada la podía hacer volar. Para ella suficiente.

Había aprendido a  coser las heridas del amor y de la vida. Enloquecía al verla reír, aquellas carcajadas desbordadas. Aquella manera de sentir.

De vivir.

Aquella sensibilidad con la que sentía y sufría las cosas. Aquel fruncir de ceño ante las injusticias,

las codicias. Aquella manera de ser,

de mi ser.

Esa alma que entraba en mí a través de sus besos, sus versos…

Su cabello, infinito mar sus sesos.

Aquella boca,
menudo volcán.

Ella no necesitaba grandes cosas,
se conformaba con el lujo de verme sonreír, disfrutar.

Hacerme feliz.

Yo me enamoré de su altruismo, su energía, su bondad.

De existir para amar y dejarse amar.

De existir para tocarme y hacerme

volar.

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Casa Museo de Pau Casals “Vila Casals”

 

CUANDO TE VAS A LO LEJOS

Me jode, lo siento.

Tenerte a dos metros y parecer estar tan lejos.

Me jode,

me fastidia, tenerte tan cerca y ver como tus ojos iluminan a otra parte dejándome a la sombra.

Quizá no existo, quizá es solo conmigo mismo.

Y es que;

lo que me gustaría a mí 2 besos tuyos, y te vas despidiéndote a lo lejos.
Lo que me gustaría a mi 2 besos tuyos, y sentir que por un instante te tengo una vez más.

Para ti son dos besos más o, igual ni siquiera eso. Para mí, 100 noches de eternidad.

Tu piel, tu aroma,

tu sal.

Tu risa, tus bromas.

Traté de desenredar los nudos de tu pelo y me nacieron nudos en el pecho.

Y costarme respirar. Acostarme mirando fijo al  cielo.

-Menudo despertar-.

Naufragando una vez más, en los ecos de un recuerdo que se difumina en lo más hondo del mar.

Me abracé en las noches y, me cuidé en las caricias que mi almohada siempre tan callada tenía que soportar.

No pasaban las horas. No pasaban los días.

No pasaba, nada.

Fastidia tener que frenarte. Tener que tragar techos de estrellas, en noches que parecen no tener final.

De malhumorarme injustamente cuando veo tus comisuras flirtear con miradas ajenas.

Y es que me jode tenerte tan cerca y parecer fría como el cemento.

Y es que, si no te lo digo,

reviento.

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Playa de las Canteras. Gran Canaria