NO HAY CUENTOS DE HADAS

Hay fuego en tus ojos,
miedo en quién los mira.
No hay don que te resista,
ni brillo aquel de la amatista.

Eres luna llena de madrugada,
luz de luna al final del túnel
que embriaga.
Fuerza y vida  a quien camina,
siguiendo las huellas que dejan tus pasos.

Bebo de todo aquello que encuentro en mis pesadillas,
y salto al vacío de un vaso para estrellarme en tus besos.

-Tus besos-

Muerdo mis nudillos
por no morder la barra del bar,
Muero de hambre,
por obligarme a las limosnas de tus ojos al suspirar.

Ya no sueño
ni beso el suelo que pisas.
Ni siquiera me urges,
ya no hay prisa.

Toparás con la desilusión de que no hay príncipe azul que exista más allá de las revistas, y, espero que con ello te revistas, y dejes de perderte en las vistas de aquello que te brilla.
Y, que el amor de verdad, el pobre,
el humilde,
ese que no conoce de razón ni límites,

NO

se
te
resista.

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Parque natural del Delta del Ebro. Cataluña

ENERGÍA

Brisa.
Eres brisa. Eres aire fresco en mi sed.

Brisa cálida,
que nace en tu voz, rozando mis sueños de amor.

Viento,
eres viento de tormenta,
que con tu furia se alimenta.

Eres momento,
que pierde quien no aprovecha y,
acaba por morir en su lamento.

Tiempo,
eres tiempo
que viaja más allá de las agujas de mi reloj.

Vida,
pura vida
innata tu alegría,
que conjura tu sonrisa para hacerme
sonreír.

Libre,
eres libre,
y así te quiero, con lo malo y con lo bueno,
pero siempre,
cerca

de mí.

 

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Delta del Ebro. Cataluña. 

NAUFRÁGAME 

Naufrágame como lo hizo el amor al azar,

enterrándome en lo más profundo de tu ser.

Envuélveme en las velas, en las sedas de tu piel.
En tus noches en vela.

Empújame, junto al terciopelo de tu voz y,
erízame en susurros, los brazos y el corazón.
Abrázame en esta incerteza, que un día nos cambió la razón.

Y sin razón,

Bésame,

Hasta naufragarme en tus deseos de amor.

 

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Playa de Coma-ruga

“HOLA”

Es curioso que, te miro

y no soy capaz de advertirte ni un “hola”.
Como intuyendo la capacidad de predecir como terminará todo.
¿Cómo prevenirse de un desenlace aún no escrito?
Como si hubiese un destino encuadernado.
Como sin querer arriesgarse a saber que tiene fecha de caducidad.

Y ni siquiera te conozco,

pero me gustas lo suficiente como para

creer no merecer
hacernos daño.

wp-1477852411014.jpg.

LO TENÍA TODO

No tenía un gran barco,
ni una vanidad descapotable.

Tenía algo que pocos tienen.

Con sólo una mirada la podía hacer volar. Para ella suficiente.

Había aprendido a  coser las heridas del amor y de la vida. Enloquecía al verla reír, aquellas carcajadas desbordadas. Aquella manera de sentir.

De vivir.

Aquella sensibilidad con la que sentía y sufría las cosas. Aquel fruncir de ceño ante las injusticias,

las codicias. Aquella manera de ser,

de mi ser.

Esa alma que entraba en mí a través de sus besos, sus versos…

Su cabello, infinito mar sus sesos.

Aquella boca,
menudo volcán.

Ella no necesitaba grandes cosas,
se conformaba con el lujo de verme sonreír, disfrutar.

Hacerme feliz.

Yo me enamoré de su altruismo, su energía, su bondad.

De existir para amar y dejarse amar.

De existir para tocarme y hacerme

volar.

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Casa Museo de Pau Casals “Vila Casals”

 

LA POESÍA DE SUS OJOS

En la poesía de sus ojos me perdí buscándome un hogar en ellos,
caí en el laberinto de sus deseos, y me enredé en los nudos de su pelo.

Y volví a encontrarme de nuevo
contigo
después de tanto tiempo y,
se cayó mi mundo entero

a tus pies.

Me cansé de soñar, no quise hacerlo más. Te aborrecí en mis sueños, que jamás cumplirán realidad.

Decidí vivir, aprendí a existir, a planificar menos y a disfrutar lo que siento.

Me duele, pero me alegra, que a pesar de no ser yo, que la persona que ahora amas,

te haga feliz,

que yo poco a poco, volveré a

sonreír.

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LA BELLEZA ES ALGO MÁS

La quería tanto que disfrutaba con sólo mirarla.

Tan libre. Tan bella.

Era tan hermosa, que tenías que pararte a observar su mundo. La forma en cómo se tocaba el pelo, cuando en un silencio solamente roto por un suspiro, se quedaba pensando en el universo de sus cosas.

En la habitación, una fina niebla era cortada por los puros rayos de luz que atravesaban la ventana, y que terminaban por acariciar su suave piel blanca. Pura seda.

Esa comisura única, que sorprendía en las muecas o al sonreír.

Esa alegría impropia de un adulto, que recordaba a la niñez y que había decidido quedarse con ella por siempre.

Esa parcial inocencia.

Esa picardía…

La armonía de sus rasgos, la melodía de su voz.

Era con solo mirarla y disfrutar.

Querer acariciar su mejilla con la parte externa de mis dedos, y dejarlos caer sobre sus hombros para sentir su aliento al respirar.

Perfume.

Al acercarte a besarla. Perfume.

Era única. Era ella.

Como la vida misma,

la que ella misma, convertía en

Bella.

 

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Lu, Madrid.

 

CON DESEAR NO BASTA

Te admiré por mucho tiempo, esperando a que todas las piezas volvieran a su sitio, como por arte de magia.

Esperé tanto, que cuando llegué, -cuando le eché un par- a mi pesar llegué tarde una vez más. <<Cómo iba alguien a querer un juguete roto>>  pensé.

Cómo algo que estaba roto iba a ser capaz de regalarte el tiempo, cuando ni siquiera era dueño del momento.

Cuando llegué,

tus ojos brillaban ya en otra dirección, y tuve que conformarme con haberlo intentado.

Con haberlo inventado. Al fin y al cabo…

Llegué tarde una vez más, como buen procrastinador. Con la misma ilusión de un niño cuando se había roto el brazo y, aparecía en la escuela deseando que la chica más guapa del colegio le firmara en la escayola.

Esa chica que hoy eras tú, y que había cambiado de escuela sin avisar.

Y yo que pensaba, como decía Murphy, que “Si no fuera por el último minuto, nada se haría”…

Siempre quedará un roto, para un descosido.

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Restaurante Gavina. Creixell

DAME CINCO SEGUNDOS Y UNA ETERNIDAD

¿Te he visto en la playa? -Pregunto con admiración-

Este maldito destino que ha querido barrerme el paso con el oleaje, para obligarme a girar.

Y de repente tú. – ¿Eras tú? ¿En serio? –

Y de repente, cinco segundos.

Cinco segundos en los que recuerdo;

ese momento en el aeropuerto, con lágrimas en los ojos nos despedimos con lo que convino un ‘para siempre’. Aquel instante en que nos entendimos, aquel instante en que nos hubiéramos bebido.

Desde entonces no me preguntes dónde vivo,

ando perdido.

Avalé con mi sonrisa la felicidad que hipotequé contigo

por algo que al final no fue

y, maldito el delito que sin darme cuenta,

quedó prescrito.

Y de repente cinco segundos,

en los que nos hemos esquivado las miradas

dos veces como el que intenta disimular 3 años de abrazos.

Y sigo, continúo mi camino

ahora pisando más fuerte, jadeando lo que algún día fuimos.

La sal del mar se confunde con mi sudor de lágrimas.

Pero no, no serías tú.

De regreso te vi dos veces más en caras que creí tuyas, que fueron vulgares desconocidas.

Igual de desconocida que al final lo fuiste para mí.

Y es que da igual lo que digan,

No habrá

FIN.

 

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NI UNA NOCHE MÁS

 

Una noche más que parece no tener sentido. Después de tanto, y no te olvido.

Que te siento y sin embargo ya no estás. Ya no volverás, a mi esperanza le digo. Como un hierro de metal, me aferro negando mi destino.

Sin éxito suspiro, por creer que en algún momento del camino te cruzarás  conmigo, y te golpeará de nuevo lo que algún día fuimos. Pero sin embargo seguirás dejando huella tras tus pasos, sin mirar atrás.

– Yo. Como una estatua de bronce, que se enfría con la brisa que me azota desde el mar, que se lleva cuanto más suplico.

Una noche más,

recordando tu sonrisa, dulce despertar. Que era la más fresca, bella y tierna. Vuélveme a cantar. Como hacíamos juntos por la calle, en el coche, o en la cama al madrugar.

Una noche más,

te recuerdo a mi lado, con el volumen a petar, a carcajadas cerquita del mar, descubrimos las canciones que nos hicieron enamorar.

Una noche más,

un nudo vuelve a mi garganta, una vez más. Para hacerme recordar lo bonito que fue aquello, y no querer volver a despertar. No es justo creer tocarte, amanecer y no entender que ya no estás.

Que me duele el pecho al respirar, cuando caigo que ya no volverás,

ni una noche más;

Conmigo.

 

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Ocaña bar lounge. Barcelona