EL TABACO MATA, HAY AMORES QUE TAMBIÉN 

Hoy me desperté con el corazón roto.

Otra vez,
un día más.

Prendo un cigarro y observo el humo como se difumina tras el haz de luz que entra por la ventana.

Un día más de mirada helada,
clavada en aquellos recuerdos que no se van.
Me siento exhausto ¿qué fue lo que pasó?
Nada claro,
no me aclaro,
es tan raro.
Y aquí estoy
otra vez
pasmado,
pensando en cuan capaz soy de hacer de mi un ser desgraciado.

¿En qué he fallado?

No importa, así es la vida -me contesto-.
Un cigarro más, que contamina un corazón enfermo, roto.

Cobra sentido aquello que muchos otros escribieron. Que el hielo que invade mi pecho es más real de lo que jamás negué a imaginar.
Después te da cancer, y es que no aprendo.
Sabiendo lo mal que me sienta fumar,
y no es suficiente escarmiento.

Y es que no sé porqué fumo si se lo mal que me sienta.

 

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OJOS VERDES

Ojos verdes.

Ojos verdes que hablan con la misma intensidad
cual tus pupilas se dilatan para poder enfocar
mis labios.

Ojos verdes

que me atrapan a descubrir la profundidad de tus pensamientos.

Ojos verdes,

que en mirarlos cautivan los míos,
no más allá de no saber por qué,

no

poder

dejar de mirarlos.

 

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QUÉDATE CONMIGO

Si es que tampoco me gustaba su pelo, o eso creo.
Y joder, se me escapó un verano entero.

Es todavía agosto y ya me siento otoño. Menuda invasión de nostalgia.
Nunca es tarde para llegar el último y ser el primero. -Pensé.
Me inyectaría su sonrisa (de) por vi(d)a. -Deseé

Tú no te das cuenta, o no me quieres creer cuando te digo que veo como se tambalea tu mundo con sólo mirarte a los ojos. Y efectivamente, igual no te conozco lo suficiente,

pero no necesito más  para saber que algo torcido van pisando tus pies.

Te ví marchar,

y joder, se me hizo un nudo en el pecho,
como un puñado de espinas que tragué con el tiempo en lo que fueron algodones de azúcar.

Porque pensarte no debería doler.
Porque quererte debería ser fácil.
Porque tenerte no debería ser un sueño.

Y yo dueño de tus labios, de tus caricias, de tu aliento que roza mi piel.

Y yo dueño de tu miedo,
que hoy duele por no poderte

tener.

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¿CAPAZ O INCAPAZ?

¿Y si fuese capaz de escribirte hoy un mensaje, y decirte lo guapa que estás?

¿Y si fuese capaz de contarte todos mis anhelos y explicarte que tal me va?

Saber que es de tu vida.
Admirar tu sonrisa.

Contarte que aún suspiro recordándote frente al mar, en las terrazas de Barcelona, en roma o subiéndote a mi coche descalza.

Me cuesta verte y sonreír sin más, imposible evitar lo que sintieron mis labios al rozar tu piel, tus labios o tu cuello y
respirar.

Y si fuese capaz de acercarme a tu lado y susurrarte al oído, que te he oído hablar de aventuras que te atrapan. Inspirar el aroma de tu cuello, besar tu vello y contarte que si quisieras bajaría de la luna mil historias por contar.

¿Te apetecería tomarte un café conmigo?

Que tontería,
que  vanidad.

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Playa del Francas.

 

ME BUSCARÁS TARDE

Nada es eterno,
ni por ello amarte debería ser un infierno.

Pensé que igual con talento...
Pero no es eso.

Ni siquiera dejarme el aliento.
Ya no es valiente aquel que al miedo se enfrenta.

Ya no es eso,
gana el sabueso.

El que te regala cuatro versos,
cuatro besos.

Y no es eso
Tres meses dura, no más.

Te beso.

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Gran Canaria

DA LO MISMO

 

Quiero llorarte los besos que te llevaste contigo,

las tardes de domingo. Los días de café. Los paseos en verano.

Quise envolver los recuerdos, que en sueños de papel dibujé en tu ombligo.

Ya no sigo…

Y es que a veces esto ya me aburre,

ya no quiero ni entenderlo, ¿conformismo?

No es lo mismo, tu mirada es distinta. Nada volverá, ni pasará a ser lo que por algún momento fuimos. Soy consciente,

ya no sigo.

Sólo digo que es bonito, recordarte en un suspiro

por la mañana al despertarme,

pero dura realidad al ver, que ya no estás

conmigo.

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LA BELLEZA ES ALGO MÁS

La quería tanto que disfrutaba con sólo mirarla.

Tan libre. Tan bella.

Era tan hermosa, que tenías que pararte a observar su mundo. La forma en cómo se tocaba el pelo, cuando en un silencio solamente roto por un suspiro, se quedaba pensando en el universo de sus cosas.

En la habitación, una fina niebla era cortada por los puros rayos de luz que atravesaban la ventana, y que terminaban por acariciar su suave piel blanca. Pura seda.

Esa comisura única, que sorprendía en las muecas o al sonreír.

Esa alegría impropia de un adulto, que recordaba a la niñez y que había decidido quedarse con ella por siempre.

Esa parcial inocencia.

Esa picardía…

La armonía de sus rasgos, la melodía de su voz.

Era con solo mirarla y disfrutar.

Querer acariciar su mejilla con la parte externa de mis dedos, y dejarlos caer sobre sus hombros para sentir su aliento al respirar.

Perfume.

Al acercarte a besarla. Perfume.

Era única. Era ella.

Como la vida misma,

la que ella misma, convertía en

Bella.

 

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Lu, Madrid.

 

LA IRA DEL BORRACHO

 

Te veo, y veo.

Me doy cuenta una vez más,

que siempre llego tarde.

No pasa nada -me digo- con la impropia libertad

del consuelo de un idiota.

No me queda más por pronunciar,

al menos una victoria me hice lograr.

 

Te he escrito un poema:

No me creo

capaz de nada, ni un deseo.

No comprendo,

¿cómo puedo?

Tanta gente y tanto celo,

si estamos solos,

no nos vemos.

Flashes de luz incómodos,

rostros inútiles como palabras nacidas

para complacer a los útiles.

Y tú.

Como si se hubiese parado la luz en ti,

la música.

El mundo.

Sólo tú.

 

Y rodeado de imbéciles que creen vivir

en la galáctica del Hollywood basurero,

me infierno en tus labios tan tiernos,

que no probaré

jamás.

 

Una faz de gente, una faz de luz.

Y yo.

Mirándote como si no hubiese fin,

estático, inútil.

Como un palimpsesto de carne y hueso,

esperando a que alguien tirase de su piel

para renacer una vez más.

Esa vez que no va a ser.

Que sabes,

que no

es.

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Barcelona.

CON DESEAR NO BASTA

Te admiré por mucho tiempo, esperando a que todas las piezas volvieran a su sitio, como por arte de magia.

Esperé tanto, que cuando llegué, -cuando le eché un par- a mi pesar llegué tarde una vez más. <<Cómo iba alguien a querer un juguete roto>>  pensé.

Cómo algo que estaba roto iba a ser capaz de regalarte el tiempo, cuando ni siquiera era dueño del momento.

Cuando llegué,

tus ojos brillaban ya en otra dirección, y tuve que conformarme con haberlo intentado.

Con haberlo inventado. Al fin y al cabo…

Llegué tarde una vez más, como buen procrastinador. Con la misma ilusión de un niño cuando se había roto el brazo y, aparecía en la escuela deseando que la chica más guapa del colegio le firmara en la escayola.

Esa chica que hoy eras tú, y que había cambiado de escuela sin avisar.

Y yo que pensaba, como decía Murphy, que “Si no fuera por el último minuto, nada se haría”…

Siempre quedará un roto, para un descosido.

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Restaurante Gavina. Creixell

EL BALCÓN DEL DESEO

Escalé por tus pestañas para asomarme al balcón de tu mirada.

Y darte un beso más,

un beso que te levantase de los pies.

Ese beso pendiente,

el de siempre.

Qué te crees dueña de la luna, que sólo hay una,

dueña mía eres tú.

Eres duna, piel de azúcar, (la morena)

que hoy moja mis labios

con la saliva que nace en la fuente que es tu boca.

Son tus ojos que aún perduran, en lo que fueron dudas

que se convirtieron en cierto por ti.

Ojos verdes aliñados con canela,

que todavía recuerdo con cierta pena.

Con cierta pena y agradecido,

por la parte de tu vida

que dedicaste a mí.

Apenado, por lo que hubiera y no ha sido.

Agradecido, por el regalo de haber podido

sentir en la huella de mis manos,

lo que es perderse entre tus rizos

y,  acercarme a tu cuello para escuchar lo que tus suspiros

hablaban de mí.

 

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Tarragona.