“HOLA”

Es curioso que, te miro

y no soy capaz de advertirte ni un “hola”.
Como intuyendo la capacidad de predecir como terminará todo.
¿Cómo prevenirse de un desenlace aún no escrito?
Como si hubiese un destino encuadernado.
Como sin querer arriesgarse a saber que tiene fecha de caducidad.

Y ni siquiera te conozco,

pero me gustas lo suficiente como para

creer no merecer
hacernos daño.

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LO TENÍA TODO

No tenía un gran barco,
ni una vanidad descapotable.

Tenía algo que pocos tienen.

Con sólo una mirada la podía hacer volar. Para ella suficiente.

Había aprendido a  coser las heridas del amor y de la vida. Enloquecía al verla reír, aquellas carcajadas desbordadas. Aquella manera de sentir.

De vivir.

Aquella sensibilidad con la que sentía y sufría las cosas. Aquel fruncir de ceño ante las injusticias,

las codicias. Aquella manera de ser,

de mi ser.

Esa alma que entraba en mí a través de sus besos, sus versos…

Su cabello, infinito mar sus sesos.

Aquella boca,
menudo volcán.

Ella no necesitaba grandes cosas,
se conformaba con el lujo de verme sonreír, disfrutar.

Hacerme feliz.

Yo me enamoré de su altruismo, su energía, su bondad.

De existir para amar y dejarse amar.

De existir para tocarme y hacerme

volar.

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Casa Museo de Pau Casals “Vila Casals”

 

EL TABACO MATA, HAY AMORES QUE TAMBIÉN 

Hoy me desperté con el corazón roto.

Otra vez,
un día más.

Prendo un cigarro y observo el humo como se difumina tras el haz de luz que entra por la ventana.

Un día más de mirada helada,
clavada en aquellos recuerdos que no se van.
Me siento exhausto ¿qué fue lo que pasó?
Nada claro,
no me aclaro,
es tan raro.
Y aquí estoy
otra vez
pasmado,
pensando en cuan capaz soy de hacer de mi un ser desgraciado.

¿En qué he fallado?

No importa, así es la vida -me contesto-.
Un cigarro más, que contamina un corazón enfermo, roto.

Cobra sentido aquello que muchos otros escribieron. Que el hielo que invade mi pecho es más real de lo que jamás negué a imaginar.
Después te da cancer, y es que no aprendo.
Sabiendo lo mal que me sienta fumar,
y no es suficiente escarmiento.

Y es que no sé porqué fumo si se lo mal que me sienta.

 

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OJOS VERDES

Ojos verdes.

Ojos verdes que hablan con la misma intensidad
cual tus pupilas se dilatan para poder enfocar
mis labios.

Ojos verdes

que me atrapan a descubrir la profundidad de tus pensamientos.

Ojos verdes,

que en mirarlos cautivan los míos,
no más allá de no saber por qué,

no

poder

dejar de mirarlos.

 

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YONKIS DE AMOR

Ya nada me sacia.

Y es que, vagamos muchos como zombis, mordidos por el duelo de aquello que en algún momento sentimos. Buscando en los cuerpos de aquellos supervivientes, ese alimento que ya no nos alimenta. Que ya no calienta. Y seguimos, sin rumbo fijo. Llevándonos a todos aquellos que se nos ponen por delante.

Sin ser conscientes, de que nosotros mismos nos hemos convertido, en aquello que precisamente odiamos. Creando sin ser conscientes, una legión de zombis heridos por el amor.

Unos yonkis del amor.

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SIBARITA, ¿YO?

Dulce miel de romero,
oler el aroma que desprende tu pelo.

Me crees sibarita, y no más lejos de la verdad, si por sibarita entendemos a alguien que se trata con mucho regalo y refinamiento.

Me crees sibarita, y sí.

Sibarita de los lujos de la vida.

Sibarita de los lujos, como verte caminar por el pasillo descalza.

Sibarita de tu sonrisa.
Sibarita de tu risa, de la brisa, de la magia de tu voz.
Del placer que me produce escucharte hablar. Y no menos del placer de hacerte callar,
con mi boca,
con tu boca.
Eso sí que es algo digno de admirar.

Del olor a café en un día gris,
de tu aroma,
de tus bromas,
de esperar ese momento para abrir ese Chablís.
Sibarita de tu elocuencia,
de mi impaciencia
por no aguantar un día más sin ti.

Sibarita de tu nariz,
tu respiración en mi cuello.

Sibarita de no poder controlar mi bello.

Sibarita de esos pequeños detalles,
que como estrellas en el cosmos
me convierten en digno admirador del universo que te envuelve.

Sibarita de entender que no hay mayor lujo,
que tenerte.

Y esto,
sibaritas,

es todo el lujo que quiero para mí.

eurofox
Eurofox. Aeroclub

EXPLÍCAME

Y te miro, en eso que son mis pensamientos Y,

tienes una piel tan suave, que mis dedos suspiran por poder acariciarla.
Sentirla.
Notarla.

La brisa cálida de tu voz, como dulce calima que roza mi piel, hace que quiera saber más de ti. Que escucharte se convierta en lo único que quiera hacer.

A ver,
explícame tú, cómo esa sonrisa puede atraparme tanto. Que me tienes aquí con la cara boba, perdido en la luna de tus dientes,
reflejo del sol, luz de mis ojos al verte.

Que no lo sabes
pero temo;

¿Realmente un chico tan sencillo, tendría el poder de colarse en tus sueños?

A un paso de los treinta,

y no te miento si te digo, que me asusta dejar la puerta del armario entreabierta al acostarme para ir a dormir,
no sea que algún fantasma quiera venir a por mí.

A ver,
explícame tú,
que hago con esto.

Porque al parecer con mirarte no basta.

royal pavilion - charlesmanher

QUIZÁ

Quizá fue el mar,
las olas o el desván.
Los días que se van,
menciones que no están.

Igual momentos de diván
que jamás ya conmoverán.
Que ya no están
que ya se fueron. Jamás volvieron
a pesar de las pasiones que tuvieron.
Y ahí está el mar,
devolviendo la porquería que dejamos en el bar.

Igual fue el miedo que nos tragamos en el culo de tantas copas,
que no son bocas, que son masócas.

Quizá por querer pretender soñar, que todo aquello que regalaste al azar,
te lo devolverá algún día, igual el mar.

TE VAS

Encima de la mesa una copa de un vino perdido
se trata de un tinto vacío.
Las lágrimas se mezclan con el sudor, pudor, estupor,
del sexo, del frío de tanto calor.
Alzas la cabeza en medio de un suspiro.
Te miro, me giro, temiendo al olvido.
Te miro, me giro y temo al olvido
Temiendo llegar a un otoño tardío.