CUANDO TE VAS A LO LEJOS

Me jode, lo siento.

Tenerte a dos metros y parecer estar tan lejos.

Me jode,

me fastidia, tenerte tan cerca y ver como tus ojos iluminan a otra parte dejándome a la sombra.

Quizá no existo, quizá es solo conmigo mismo.

Y es que;

lo que me gustaría a mí 2 besos tuyos, y te vas despidiéndote a lo lejos.
Lo que me gustaría a mi 2 besos tuyos, y sentir que por un instante te tengo una vez más.

Para ti son dos besos más o, igual ni siquiera eso. Para mí, 100 noches de eternidad.

Tu piel, tu aroma,

tu sal.

Tu risa, tus bromas.

Traté de desenredar los nudos de tu pelo y me nacieron nudos en el pecho.

Y costarme respirar. Acostarme mirando fijo al  cielo.

-Menudo despertar-.

Naufragando una vez más, en los ecos de un recuerdo que se difumina en lo más hondo del mar.

Me abracé en las noches y, me cuidé en las caricias que mi almohada siempre tan callada tenía que soportar.

No pasaban las horas. No pasaban los días.

No pasaba, nada.

Fastidia tener que frenarte. Tener que tragar techos de estrellas, en noches que parecen no tener final.

De malhumorarme injustamente cuando veo tus comisuras flirtear con miradas ajenas.

Y es que me jode tenerte tan cerca y parecer fría como el cemento.

Y es que, si no te lo digo,

reviento.

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Playa de las Canteras. Gran Canaria

 

LA POESÍA DE SUS OJOS

En la poesía de sus ojos me perdí buscándome un hogar en ellos,
caí en el laberinto de sus deseos, y me enredé en los nudos de su pelo.

Y volví a encontrarme de nuevo
contigo
después de tanto tiempo y,
se cayó mi mundo entero

a tus pies.

Me cansé de soñar, no quise hacerlo más. Te aborrecí en mis sueños, que jamás cumplirán realidad.

Decidí vivir, aprendí a existir, a planificar menos y a disfrutar lo que siento.

Me duele, pero me alegra, que a pesar de no ser yo, que la persona que ahora amas,

te haga feliz,

que yo poco a poco, volveré a

sonreír.

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EL TABACO MATA, HAY AMORES QUE TAMBIÉN 

Hoy me desperté con el corazón roto.

Otra vez,
un día más.

Prendo un cigarro y observo el humo como se difumina tras el haz de luz que entra por la ventana.

Un día más de mirada helada,
clavada en aquellos recuerdos que no se van.
Me siento exhausto ¿qué fue lo que pasó?
Nada claro,
no me aclaro,
es tan raro.
Y aquí estoy
otra vez
pasmado,
pensando en cuan capaz soy de hacer de mi un ser desgraciado.

¿En qué he fallado?

No importa, así es la vida -me contesto-.
Un cigarro más, que contamina un corazón enfermo, roto.

Cobra sentido aquello que muchos otros escribieron. Que el hielo que invade mi pecho es más real de lo que jamás negué a imaginar.
Después te da cancer, y es que no aprendo.
Sabiendo lo mal que me sienta fumar,
y no es suficiente escarmiento.

Y es que no sé porqué fumo si se lo mal que me sienta.

 

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OJOS VERDES

Ojos verdes.

Ojos verdes que hablan con la misma intensidad
cual tus pupilas se dilatan para poder enfocar
mis labios.

Ojos verdes

que me atrapan a descubrir la profundidad de tus pensamientos.

Ojos verdes,

que en mirarlos cautivan los míos,
no más allá de no saber por qué,

no

poder

dejar de mirarlos.

 

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