NAUFRÁGAME 

Naufrágame como lo hizo el amor al azar,

enterrándome en lo más profundo de tu ser.

Envuélveme en las velas, en las sedas de tu piel.
En tus noches en vela.

Empújame, junto al terciopelo de tu voz y,
erízame en susurros, los brazos y el corazón.
Abrázame en esta incerteza, que un día nos cambió la razón.

Y sin razón,

Bésame,

Hasta naufragarme en tus deseos de amor.

 

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Playa de Coma-ruga

“HOLA”

Es curioso que, te miro

y no soy capaz de advertirte ni un “hola”.
Como intuyendo la capacidad de predecir como terminará todo.
¿Cómo prevenirse de un desenlace aún no escrito?
Como si hubiese un destino encuadernado.
Como sin querer arriesgarse a saber que tiene fecha de caducidad.

Y ni siquiera te conozco,

pero me gustas lo suficiente como para

creer no merecer
hacernos daño.

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CUANDO TE VAS A LO LEJOS

Me jode, lo siento.

Tenerte a dos metros y parecer estar tan lejos.

Me jode,

me fastidia, tenerte tan cerca y ver como tus ojos iluminan a otra parte dejándome a la sombra.

Quizá no existo, quizá es solo conmigo mismo.

Y es que;

lo que me gustaría a mí 2 besos tuyos, y te vas despidiéndote a lo lejos.
Lo que me gustaría a mi 2 besos tuyos, y sentir que por un instante te tengo una vez más.

Para ti son dos besos más o, igual ni siquiera eso. Para mí, 100 noches de eternidad.

Tu piel, tu aroma,

tu sal.

Tu risa, tus bromas.

Traté de desenredar los nudos de tu pelo y me nacieron nudos en el pecho.

Y costarme respirar. Acostarme mirando fijo al  cielo.

-Menudo despertar-.

Naufragando una vez más, en los ecos de un recuerdo que se difumina en lo más hondo del mar.

Me abracé en las noches y, me cuidé en las caricias que mi almohada siempre tan callada tenía que soportar.

No pasaban las horas. No pasaban los días.

No pasaba, nada.

Fastidia tener que frenarte. Tener que tragar techos de estrellas, en noches que parecen no tener final.

De malhumorarme injustamente cuando veo tus comisuras flirtear con miradas ajenas.

Y es que me jode tenerte tan cerca y parecer fría como el cemento.

Y es que, si no te lo digo,

reviento.

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Playa de las Canteras. Gran Canaria

 

LA POESÍA DE SUS OJOS

En la poesía de sus ojos me perdí buscándome un hogar en ellos,
caí en el laberinto de sus deseos, y me enredé en los nudos de su pelo.

Y volví a encontrarme de nuevo
contigo
después de tanto tiempo y,
se cayó mi mundo entero

a tus pies.

Me cansé de soñar, no quise hacerlo más. Te aborrecí en mis sueños, que jamás cumplirán realidad.

Decidí vivir, aprendí a existir, a planificar menos y a disfrutar lo que siento.

Me duele, pero me alegra, que a pesar de no ser yo, que la persona que ahora amas,

te haga feliz,

que yo poco a poco, volveré a

sonreír.

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OJOS VERDES

Ojos verdes.

Ojos verdes que hablan con la misma intensidad
cual tus pupilas se dilatan para poder enfocar
mis labios.

Ojos verdes

que me atrapan a descubrir la profundidad de tus pensamientos.

Ojos verdes,

que en mirarlos cautivan los míos,
no más allá de no saber por qué,

no

poder

dejar de mirarlos.

 

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CON DESEAR NO BASTA

Te admiré por mucho tiempo, esperando a que todas las piezas volvieran a su sitio, como por arte de magia.

Esperé tanto, que cuando llegué, -cuando le eché un par- a mi pesar llegué tarde una vez más. <<Cómo iba alguien a querer un juguete roto>>  pensé.

Cómo algo que estaba roto iba a ser capaz de regalarte el tiempo, cuando ni siquiera era dueño del momento.

Cuando llegué,

tus ojos brillaban ya en otra dirección, y tuve que conformarme con haberlo intentado.

Con haberlo inventado. Al fin y al cabo…

Llegué tarde una vez más, como buen procrastinador. Con la misma ilusión de un niño cuando se había roto el brazo y, aparecía en la escuela deseando que la chica más guapa del colegio le firmara en la escayola.

Esa chica que hoy eras tú, y que había cambiado de escuela sin avisar.

Y yo que pensaba, como decía Murphy, que “Si no fuera por el último minuto, nada se haría”…

Siempre quedará un roto, para un descosido.

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Restaurante Gavina. Creixell

ENTRE LÍNEAS

Esque, joder, ¿cómo te lo digo? cómo te digo que eres tan bonita, que serías capaz de sentarme de un suspiro. Y que de éste, saldrían estas letras que te escriben (te describen).

Cómo decirte, que después de un tiempo gris, tus ojos guíen estos dedos por este teclado, y que por un momento, tiemblen al pensar que fueran guiados por las suaves líneas de tu cuerpo. Tú mi guía, para ponerle calor a este día. Para repasar amablemente cada rincón desconocido de tu piel. Y conocerte sin tener, que morir en cada amanecer.

Y es que no te imaginas lo guapa que estás, haciéndote esa coleta, clip en mano, manos arriba. Mordiéndote el labio…

Qué igual no me atrevo, por ser verdad o por miedo. Pero aquí lo reservo, en especial, para ti.

Con los auriculares puestos, en la parte trasera del coche. Mirando por la ventana caer la lluvia, te invento defectos. Igual ya le temo al invierno, pero por primera vez he comprendido, que ya no importa lo que esta voz diga de ti.

Y encontrarte distraída, mirando tu Ipod en medio de un cruce, paraguas en mano. Tan linda. Me atrevo a recordar, mi lengua adentrándose en tu paladar. Recorrerte con mis dedos, de los pies hasta el ombligo, y parar. Parar a darte un mordisco. Mirarte, tan bella, sonrisa de pillo. Qué suerte poder mirarte, con esa luz tan fina que te envuelve por detrás, que te hace de aura. Que te convierte en algo divino.

Y esque, joder. ¿Cómo te lo digo?

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Sakoka balese (shanghainés: Puente malo) Shanghai. 2010

 

TELARAÑAS

Y de nuevo el viento volvió a mecernos. A perdernos. Volvió para cogernos. Para acogernos.

Me refugiaba detrás de las melodías, que salían de mis cascos para no oírte. Para evitar sentirte.

Y qué jodido es, pensar que es, lo que no es.

Finas telarañas empañaron mis ojos al despertar. Te miraba, y me frotaba con incredulidad. De costado me buscabas de forma inconsciente, con los pies, y yo que despertaba todavía abrumado, por el perfume tácito de tu piel. El perfume de tu pelo sobre mi almohada y el placer de sentirte con los pies.

La luz del televisor brillaba sobre tu piel. Y no puede ser, que del reflejo de tus piernas, fuera la sombra, que me dejara padeciendo por tan dulce miel. Y no puede ser. Qué imbécil, otra vez.

Otra vez…

Soy idiota, lo se.

Un nudo en la garganta se me repitió otra vez. Qué estupidez, lo se.

Pero es que uno no aprende si no es con una y otra vez.

Y qué jodido es, pensar que es, lo que no es.

 

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YONKIS DE AMOR

Ya nada me sacia.

Y es que, vagamos muchos como zombis, mordidos por el duelo de aquello que en algún momento sentimos. Buscando en los cuerpos de aquellos supervivientes, ese alimento que ya no nos alimenta. Que ya no calienta. Y seguimos, sin rumbo fijo. Llevándonos a todos aquellos que se nos ponen por delante.

Sin ser conscientes, de que nosotros mismos nos hemos convertido, en aquello que precisamente odiamos. Creando sin ser conscientes, una legión de zombis heridos por el amor.

Unos yonkis del amor.

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¿POR QUÉ?

Porque te noto distinta, distante sin tinta de esta pluma que ya no pinta.

Porque regresó el miedo a su vez que lo hizo el invierno. Miedo de tu sonrisa, que parece venir sin brisa, que por querer ser mordida, ya no tiene prisa.

Porque lo último que haría sería atarte. Lo más que pretendo es sujetarte, justo antes de que fueras a caer. Y levantarte, para besarte, y así una vez tras otra, volver a creer.

Porque no es lo mismo pretender que querer.

Porque no es lo mismo querer, que ser querido.

Porque no es lo mismo inspirar que aspirar,

tu amor me hace daño.

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