CON DESEAR NO BASTA

Te admiré por mucho tiempo, esperando a que todas las piezas volvieran a su sitio, como por arte de magia.

Esperé tanto, que cuando llegué, -cuando le eché un par- a mi pesar llegué tarde una vez más. <<Cómo iba alguien a querer un juguete roto>>  pensé.

Cómo algo que estaba roto iba a ser capaz de regalarte el tiempo, cuando ni siquiera era dueño del momento.

Cuando llegué,

tus ojos brillaban ya en otra dirección, y tuve que conformarme con haberlo intentado.

Con haberlo inventado. Al fin y al cabo…

Llegué tarde una vez más, como buen procrastinador. Con la misma ilusión de un niño cuando se había roto el brazo y, aparecía en la escuela deseando que la chica más guapa del colegio le firmara en la escayola.

Esa chica que hoy eras tú, y que había cambiado de escuela sin avisar.

Y yo que pensaba, como decía Murphy, que “Si no fuera por el último minuto, nada se haría”…

Siempre quedará un roto, para un descosido.

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Restaurante Gavina. Creixell
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